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Contaminación costera por hidrocarburos en costas argentinas

parte 3/3 Contaminación costera en el extremo sur de América Latina

Los pequeños derrames son reconocidos oficialmente como un problema. La Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, informaba el 16 de Mayo de 2006 citando datos oficiales aportados por la Secretaria de Medio Ambiente de Chubut que, ‘Entre setiembre de 2004 y el mismo mes de 2005, hubo 447 derrames de petróleo en Comodoro Rivadavia. Esto significa, más de uno por día. La mitad es por fallas por corrosión de conductos; el resto, por fallas en los materiales o por distintas negligencias operativas. Agregando luego, “…las principales manchas de petróleo se pueden observar en los acantilados costeros, donde los derrames son mayores”. Son palabras oficiales del organismo con injerencia directa sobre el tema.

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Este último aspecto, los derrames en acantilados, probablemente de fuentes terrestres, señalados por la Secretaría de Ambiente, comienzan a resultar un detalle interesante en esta parte de la investigación. En la entrevista realizada en el cuarto piso del Edificio Guardacostas, con el Prefecto Mayor Rubén Oscar Barros, Jefe del Departamento Seguridad Ambiental de la Prefectura Naval Argentina y sus colaboradores directos (durante la entrevista las autoridades prefirieron que no utilizáramos la videocámara), quedó expuesta por parte de la Prefectura Naval Argentina, la necesidad de considerar un panorama más amplio del problema de los derrames y vertidos en las costas. Propusieron que no se debiera señalar exclusivamente al tráfico marítimo como aparente único responsable de estos hechos. Consideraron que también se incluyera dentro de las probables causales, a las diversas fuentes de contaminación terrestre presentes en varios puntos de la costa. Ejemplificaron con los vertidos de crudo desde desagües en zona de operatoria petrolera, vertidos de empresas costeras y actividades portuarias terrestres.

Afirmaron en otro momento de la entrevista, que el tráfico marítimo, especialmente el de buques relacionados con la actividad petrolera, está actualmente muy bien controlado por las autoridades a través de la legislación internacional y nacional vigente, la documentación (con información cruzada entre varios organismos) que debe cumplimentar y respetar cada buque y por supuesto, las inspecciones que realiza la Prefectura Naval.

Durante la entrevista, señalaron diversos aspectos operativos que ejemplificarían su visión de la minimización de riesgos en las maniobras navales; las boyas petroleras, por ejemplo, y concretamente la situada frente a Caleta Córdova, cuenta con un mecanismo de carga presurizado, dijeron y agregaron; que ante una mínima pérdida cierta automáticamente el bombeo y produce una serie de eventos preventivos. Destacaron también, que la limpieza de tanques en los buques, es prácticamente imposible realizada con la embarcación en marcha y que debido a la documentación que debe llevar el buque y los controles que se realizan, resulta más económico cumplir con la ley que evadirla.

En otro momento de la entrevista y ante una pregunta concreta sobre la jurisdicción de la Prefectura Naval en las plataformas petroleras en el Estrecho de Magallanes, expresaron que lo que ocurre sobre la plataforma es cuestión de la Secretaria de Energía y de la empresa propietaria, pero que de todas maneras existen planes de contingencia y comunicación entre plataformas y Prefectura Naval.

Sin embargo los derrames igual siguen ocurriendo y no precisamente originados en tierra. El 5 de Diciembre de 2008, la Agencia de noticias OPI Santa Cruz, informó de un nuevo derrame en la terminal TERMAP en Caleta Córdova, casi un año después de aquél accidente que afectó 4 kilómetros de costa y produjo centenares de fauna marina afectada. La noticia da cuenta que presumiblemente el barco Genmar Spyridon que cargaba hidrocarburos en la mono boya produjo el incidente, generando un derrame que oscilaba en volumen según la fuente consultada. Como dato curioso, cabe mencionar que as fuentes oficiales la estimaban en solo 4 metros cúbicos, pero la marinería lo hizo en más de 12 metros cúbicos y distintos sectores del puerto Caleta Paula, estimaron en mucho más de 20 metros cúbicos el mismo derrame.

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La empresa CINTRA, una de las 11 habilitadas por la PNA para brindar servicios de seguridad ambiental en el país, informa en su sitio web, que se solicitó su intervención el 22 de mayo de 2009, con motivo de detectarse un escape de fuel oil en una ría (no identifica cuál) en Bahía Blanca, con el consiguiente derrame en la costa, manchando la vegetación del lugar. Previamente, el 9 de mayo también fue solicitada su intervención en la zona de Dock Sud, dónde se detectó una avería en una barcaza con la consiguiente pérdida de fuel oil.

Hace tan solo unos días, el 8 de Septiembre de 2010, OPI Santa Cruz informaba que al no poder controlar el incendio producido alrededor de las 5:30 de la mañana en la plataforma AM-2, situada a unos 130 kilómetros de Río Gallegos y 20 de Cabo Vírgenes en el Estrecho de Magallanes, los operarios se hablan auto evacuado y que los sistemas de seguridad de la plataforma cortaron automáticamente todos los suministros de gas y combustible, no ocasionando derrames. “Desde Enap-Sipetrol aseguran que no se ha observado vestigios de hidrocarburos en el mar del Estrecho de Magallanes”, señalaba OPI Santa Cruz a las 21:30 de ese mismo día, ampliando la información.

La casi idílica sensación de que “aquí nada ha pasado” se terminó al día siguiente; “Denuncian graves fallas de seguridad en la plataforma AM-2 que se incendió en el Estrecho de Magallanes” titulaba OPI Santa Cruz la entrevista con Jorge Burgos, delegado del Sindicato de Petroleros Privados por Skanska, solo horas después del accidente. “…escuché que la empresa dijo que gracias a la tecnología que poseen las plataformas no había pasado nada, es mentira, las plataformas tienen más de 13 años y muy mal mantenimiento”. Expresó, concluyente, Burgos. “… ésta plataforma desde la que estoy hablando con Uds. (AM-1) tiene diez matafuegos vencidos y esto también fue informado a la jefatura hace varios días”. Señalo, entre otras graves falencias el delegado.

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Esta controversia, más allá de las certezas que pueda tener cada una de las partes, genera una natural inquietud en el resto de los ciudadanos. Si los seres humanos que allí trabajan se sienten tan desprotegidos por el estado precario de las plataformas y la no observancia de las normas de seguridad según las palabras de Burgos, se pudiera inferir entonces que el cumplimiento de las normas de seguridad, manual de operaciones y reglas de calidad vigentes para la industria, es algo relativo y anecdótico. Insistimos que hemos intentado reiteradamente, comunicamos e incluso enviado nuestras consultas por escrito a ENAP SIPETROL en Argentina y Chile, sin respuestas hasta ahora.

El 14 de Septiembre, el diario Clarín a través de su corresponsalía en Rawson, Chubut, informaba sobre la aparición de más de un centenar de pingüinos empetrolados, destacando algo inquietante; ‘En las reservas, los guarda faunas encuentran todos los días pingüinos con petróleo’ Es posible seguir enumerando decenas de episodios de contaminación producida por los reiterados y pequeños derrames de hidrocarburos. Pero estos datos, comprobados en fuentes oficiales, representan solo un porcentaje menor ante la inquietante cantidad de testimonios sobre derrames no declarados y en las que, aparentemente, las autoridades no han intervenido. Por lo que damos por concluida con esta breve reseña, la enorme magnitud del problema de los derrames y vertidos al mar, y la crónica contaminación por hidrocarburos en la costa argentina.

También ha quedado expuesto, que las autoridades están notificadas de estos hechos y que además los consideran un problema a resolver. Más allá de la discusión sobre jurisdicciones, lo concreto, es que los hechos siguen ocurriendo a pesar de la plenitud de legislación nacional e internacional, de los controles efectivos que efectúa la Prefectura Naval y de las medidas de seguridad y operativas bajo normas de calidad, que declaran las empresas llevar a cabo.

La muerte que no sale en las primeras planas

Corresponde también analizar la conducta de la sociedad ante la ocurrencia de derrames de hidrocarburos. En general, se sensibiliza durante un par de des ante una noticia que contiene una foto dramática de fauna afectada, luego nada. Cuando algunas zonas o poblaciones costeras se ven afectadas en forma directa por estos hechos, reaccionan y se movilizan decenas e incluso centenares de personas, luego nada. Los dirigentes y políticos locales, también los nacionales, reaccionan de la misma manera y luego tampoco nada.

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En ese sentido y en el sentido general, los medios de comunicación también tienen la misma actitud. Reflejan la noticia con fotos de pingüinos u otras aves empetroladas y agonizantes en playas ennegrecidas. El tratamiento es solo noticioso, describe hechos y acciones en forma casi aséptica, luego, un par de días después el tema se olvida, sin intentar profundizar en las causas del problema. Por lo tanto, todo sigue igual hasta el próximo pingüino agonizante. ¿Acaso alguien recuerda hoy, el desastre en el Golfo de México?

Los biólogos Dee Bcersma de la Universidad de Washington, y el argentino Pablo García Borboroglu del CONICET, quién recibiera en 2009 el prestigioso premio PEW en conservación marina, mencionan la existencia de un trabajo previo, donde se estima en unos 40.000 pingüinos de Magallanes que habrían muerto por causa de la contaminación crónica por petróleo, solo en las costas de la provincia de Chubut en Argentina, y entre los años 1982 y 1991.

Luego, los mismos investigadores en “Petróleo en aves marinas’, trabajo integrante de “Estado de conservación del Mar Patagónico y áreas de influenciar (2008), descubrieron una inquietante relación; la cantidad de pingüinos empetrolados en la costa atlántica, crece, en la medida que aumenta el volumen de exportación de petróleo en Argentina.

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En un reportaje publicado en la Revista Domingo del diario El Día de La Plata, el 17 de Mayo de 2009, Pablo Borboroglu define la gravedad e implicancias de la contaminación crónica, “…el nivel de hidrocarburos bajo agua es inconmensurable. Generalmente los peces se alimentan de ellos, de ahí los barcos pesqueros cazan ancholtas y sardinas y con ellos se hace harina de pescado para el ganado. La cadena alimenticia termina con nosotros cuando consumimos harinas y mantecas. Esto afecta a toda la gente”

“La contaminación por petróleo causa efectos sutiles en la vida marina, pues los componentes aromáticos disueltos en el agua alteran, inclusive en concentraciones de algunas partes por mil de millones (ppb) los mecanismos de quimio-recepción de algunos organismos marinos”. Afirma Elizabeth Bravo, Coordinadora de Investigación del Oliwatch Secretariat, Quito-Ecuador, en su trabajo “Los Impactos de la Explotación Petrolera en Ecosistemas Tropicales y la Biodiversidad”. Fundamentando luego, la quimio-recepción, es indispensable en la búsqueda de alimentos y en la reproducción. La interrupción de estos procesos puede acabar con las poblaciones del área contaminada, aunque el nivel de contaminación sea mucho menor que el nivel letal definido en la forma convencional”.

La Fundación Patagonia Natural, emitió un documento técnico en el año 1996, denominado ‘Evaluación de la contaminación por hidrocarburos y metales en la zona Costera Patagónica realizado por Mónica Gil, Miguel Harvey, Marta Commendatore, Juan Carlos Cobmbo y José Luis Esteves. En sus conclusiones señala: “…podemos concluir que la zona patagónica presenta focos de contaminación por hidrocarburos y metales. En el caso del petróleo, están asociados casi siempre con zonas de actividad petrolera; algunas veces, sin embargo, se observa contaminación en áreas aisladas.

Agrega el informe, “Si bien menos espectacular que los accidentes, la contaminación crónica es nefasta porque su incidencia sobre organismos marinos se produce por exposición permanente a pequeñas cantidades (dosis sub-letales)”.

En uno de sus capítulos concluye; “En todas las estaciones muestreadas en el Golfo San Jorge se registró la presencia de petróleo fresco y degradado de múltiples fuentes, lo que estada indicando que existe un aporte constante de hidrocarburos de carácter crónico, relacionado con las actividades de esta industria”. Recordemos que era el año 1996 y la actividad petrolera ha ido creciendo exponencialmente desde entonces en la región.

La exacta medida de la contaminación costera En el ‘Atlas de Sensibilidad Ambiental de la Costa y el Mar Argentino”, capítulo ‘Contaminación costera marina’ sección “Hidrocarburos”, se muestra una especie de “mapeo” de contaminación en cuyos fundamentos el estudio define la amplitud del muestreo; ‘Concentración de hidrocarburos en sedimentos superficiales (0-6 cm) en varios puntos de la costa argentina. (Cada uno de los rangos presentados está basado sobre varias (2 a 23) muestras)».

El minucioso trabajo revela lo siguiente; “los ríos Colorado y Negro, no mostraron concentraciones importantes de hidrocarburos. San Antonio Oeste, dentro del golfo San Matías mantuvo valores elevados de hidrocarburos; esto es un reflejo de la actividad principalmente pesquera y los hidrocarburos mayoritarios tienen su origen en los combustibles y lubricantes utilizados en su muelle”. “La misma situación se da en el río Chubut en donde los valores más elevados correspondieron a la zona del puerto, con intensa actividad pesquera. La provincia del Chubut mostró en general valores bajos en sus cestas”. “Dentro del golfo San Jorge se encontraron, con algunas excepciones, los valores más elevados de la costa. Península Aristizábal, alejada de rutas terrestres o marítimas, en la costa norte del Golfo, mostró gran variabilidad en las concentraciones. Es una zona de acumulación de residuos marinos de todo tipo generados por las corrientes y los vientos Caleta Córdova, Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia presentan un impacto antrópico. Tanto en Caleta Olivia como en Caleta Córdova se encuentran las boyas de carga de hidrocarburos de la cuenca San Jorge.

En la localidad de Comodoro Rivadavia se ubica el muelle de descarga de hidrocarburos livianos. Las antigua prácticas para estas operaciones se ven reflejadas en los hidrocarburos observados en los sedimento?. “La zona costera de la provincia de Santa Cruz, mostró valores bajos; la concentración media de 41,6 pgfg (microgramo por gramo) correspondió a la zona portuaria de Puerto Deseado. La contaminación por hidrocarburos en la zona costera de la Provincia de Tierra del Fuego fue baja. En Isla de los Estados, los niveles fueron menores de 1 pgig, con origen predominantemente biogénico derivado de fuentes terrestres y marinas. Sobre la costa atlántica y en el canal Beagle, las concentraciones fueron bajas, aunque algunas muestras se identificaron con un origen antrópico derivado de la explotación de petróleo y de actividades portuarias.

En la bahía Ushuaia, los hidrocarburos tuvieron un origen predominantemente antrópico; las concentraciones mínimas superaron los máximos observados en el resto de la Provincia. Estas concentraciones pueden ser consideradas como de contaminación moderad?. La actitud ante los temas ambientales en la región. una “cinta de Moebius” *

El investigador del CONICET José Luis Esteves, en su trabajo denominado “Contaminación costera y desarrollo urbano”, expone los potenciales riesgos y vulnerabilidad de la costa atlántica señalando que, ‘existen pocos derrames declarados y numerosos derrames no declarados, que afectan la biodiversidad, la explotación de algas, el empetrolamiento de aves marinas, contaminación de playas, etc.”. En el mismo sentido, el estudio ambiental denominado “Patagonia Medio Ambiente Socio económico y Culturar, realizado por la Secretaria de Minería de la Nación, es muy claro al respecto por cuanto en el Capitulo ‘Información Complementaria – La Explotación de Hidrocarburos – La Contaminación de las Costas y de las Cuencas por Derrames de Petróleo” expresa: “La riqueza de la costa atlántica de la región, constituye una sólida base para el desarrollo de la actividad turística, cuyo producto supera en la actualidad los 60 millones de dólares. Pero la mencionada biodiversidad costera se ve seriamente amenazada por los derrames accidentales de petróleo extraído de los pozos costeros, como por los intencionales de hidrocarburos contenidos en las descargas de efluentes generados por el lavado ilegal de tanques de lastre, el inadecuado manejo en los procedimientos de carga y transporte por mar de hidrocarburos, entre otras acciones. Además, la contaminación aumenta debido a la descarga al mar de efluentes urbanos (humanos e industriales) sin tratar”.

De esta manera, el problema es al fin, en una loable actitud, oficializado. Por lo tanto todos aquellos que mencionan e insisten sobre la existencia de derrames no declarados y actividades ilegales contaminantes, y que son sistemáticamente negados por las autoridades, ven corroboradas sus dichos por la palabra oficial. Es entonces, que si evidentemente estaría definido cuál es el problema, solo fallarla encarar en forma inmediata las acciones para solucionarlo. Pero resulta evidente que no existe una real voluntad de solucionar el tema de los derrames.

En ese sentido “La reacción de los gobiernos, y de los sistemas políticos, no es muy prometedora. (…) persisten con los énfasis extractivos, se apuesta a aumentar las exportaciones de la minería, hidrocarburos y granos, y corno resultado inevitable, los conflictos ambientales siguen su marcha en casi todos los paises». Con estas claras palabras Eduardo Gudynas, investigador del Centro Latinoamericano de Ecología Social (CLAES), definía en Marzo de 2010 las actitudes oficiales en la región, ante los temas ambientales. Insiste Gudynas, ‘Minimizar, negar, olvidar, parece ser la consigna de los gobiernos. Se repiten los ejemplos de prácticas gubernamentales donde se desatienden los impactos ambientales, se insiste en que están siendo solucionados, o simplemente se los deja de lado”. Afirmando luego, “Parecería que la gravedad de los problemas ambientales aparece como degradada, y allí donde es evidente, queda relegada en la agenda política frente a otras urgencias, algunas entendibles, pero otras no, en tanto están vinculadas a fines productivistas, que a su vez generan más impactos ambientales’. Además, Gudynas señala otras responsabilidades, “También hay una cuota de responsabilidad en la comunidad académica, tanto latinoamericana, como la extranjera que estudia nuestros problemas ambientales.

Un conjunto muy importante de análisis y estudios está orientado a las carreras universitarias, y su destino son artículos científicos que se publican en inglés, en “journals” de los paises industrializados. Sus efectos en el debate político criollo son marginales”. Concluye Gudynas. Al respecto, es reiterado el hecho de que en los congresos, seminarios y jornadas sobre temas ambientales, algunos científicos, adopten una actitud meramente declamativa. Proponen inquietantes informes para luego relativizados en su gravedad y confían, sin bases sólidas que las sustenten, en grandiosos proyectos oficiales de improbable presupuesto y ejecución, o en las supuestas acciones que las autoridades ya estarían encarando para mitigar a la brevedad los impactos ambientales pero que nadie ha podido comprobar. Por su parte los funcionarios y políticos, insisten en encendidos alegatos intentando convencer de sus grandes esfuerzos en la protección del medio ambiente y la biodiversidad. Sin embargo, son muy pocos los que pueden mostrar hechos concretos y persistentes en el tiempo, en general no pueden sostener sus palabras de ayer. A solo modo de ejemplo, cabe cotejar los discursos oficiales durante el reciente Congreso Forestal Mundial realizado en Argentina, y los hechos posteriores.

Al parecer, existirían dos grandes motivaciones que justificarían las actitudes declamativas por parte de algunos integrantes de la comunidad científica. Una de ellas, es que el mayor empleador o contratante de actividades científicas o educativas en la región, es el Estado. En una región, dónde está muy arraigada la confusión entre lo que es el Estado y un gobierno, esto representa un problema. Muchas personas suponen que todo aquello que demuestre la acción o inacción del Estado en algún tema, debe ser considerado corno un cuestionamiento directo al gobierno de turno y a sus representantes, poniendo de esta manera entonces en peligro, por la discrecionalidad con que se manejan los recursos, los medios económicos necesarios para desempeñar su trabajo a los científicos, e incluso hasta su estabilidad laboral. La otra motivación que hemos detectado, es que las subvenciones, premios o becas importantes vienen del exterior, Europa y Norteamérica en su mayoría. Ambas opciones empleo y subvenciones, son el medio de vida y desarrollo profesional de quienes se dedican a la ciencia En contrapartida, cabe señalar que es sumamente escaso o directamente inexistente en estos paises, un franco estímulo a la investigación por el sector privado u ONGs, que fomente y estimule la independencia de criterio y la libertad de expresión. Cuando lo hacen, en general, pueden llegar a condicionar el resultado de las investigaciones.

Por lo tanto, si en la “cinta de Moebius? todo indicarla que tiene dos superficies, pero sin embargo se comprueba una sola. Resultaría que la actitud oficial ante los temas medio ambientales presenta similitudes con la cinta, pareciera que se ocupan de estos temas pero en realidad no lo hacen. Es entonces que entre discursos medidos, journals e intereses privados y políticos, estamos paralizados, mientras la muerte se enseñorea por las costas. La ley y el orden El Doctor en abogada Erick Oms, especialista vinculado al derecho marítimo, publicó un trabajo denominado legislación argentina en materia de responsabilidad por contaminación de las aguas por derrame de hidrocarburos y la necesidad de la ratificación de la convención de salvamento marítimo de Londres de 1989” en Aduana News, periódico jurídico aduanero, transporte y comercio exterior del 1 de Febrero de 2008. En el mencionado trabajo se detalla sintéticamente la legislación vigente al respecto. “Convenio Internacional para prevenir la Contaminación por los Buques, de Londres del 2 de noviembre de 1973”, modificado mediante protocolo de 1978, cuya denominación es MARPOL 73/78.

El mencionado convenio fue ratificado por Argentina mediante ley 24.098, cuyas disposiciones en su mayoría se encuentran incorporadas a la reglamentación de la Autoridad Marítima, (RE.GLNA.VE ). Dentro de ese grupo está el “Convenio sobre Prevención de la Contaminación del mar por Vertidos de Desechos y otras Materias”, el cual establece el compromiso de controlar todas las fuentes de contaminación del medio marino y la obligación de evitar el vertimiento de desechos y otras materias que puedan constituir un peligro para la salud humana y la vida marina. También incorporado a las legislación Argentina por ley 21.974. En materia de prevención además encontramos el ‘Régimen de Prevención y Vigilancia de la Contaminación de las aguas u otros elementos del medio ambiente por agentes contaminantes provenientes de los Buques y Artefactos Navales”. Señala el autor que el mismo fue incorporado mediante ley 22.190, y reglamentado en el Titulo VIII del Régimen de la Navegación Madrona Fluvial y Lacustre (REGINAVE ). Por último, el “Convenio Internacional sobre Cooperación Preparación y Lucha Contra la Contaminación de Hidrocarburos”(OPRC-90), cuyo objeto es establecer pautas para la coordinación, acción y planificación de los países frente a la contaminación a fin de neutralizar los efectos de la misma, fomentando la creación y planificación de un rol preventivo. El presente convenio fue ratificado por ley Argentina mediante la ley 24.292.

La doctora Carolina García, abogada (UBA), Master en Derecho Ambiental (UPV/EHU España) y Magister en Derecho Empresario (Universidad Austral), aporta razonabilidad en su Tesis de Maestría; “Responsabilidad por contaminación con hidrocarburos’ publicada por el Programa Panamericano de Defensa y Desarrollo de la Diversidad biológica, cultural y social, Bioética.org el 11 de Junio de 2005. En su definición sobre las responsabilidades señala, “Las extraordinarias implicaciones económicas que los daños ambientales pueden llegar a presentar, y las graves responsabilidades que pueden derivarse de un uso abusivo de los recursos del Planeta o de una degradación irreversible del mismo, han llevado a los Estados a bloquear la mayoría de los intentos de desarrollar el Derecho Internacional en la materia”. Agregando luego, TI Derecho Internacional del Medio Ambiente se configuró como un derecho sin sanción, reuniéndose en la práctica a una responsabilidad atenuada, “soft responsabilityn”. En referencia a las sanciones económicas, Carolina García resume; “Con el esbozo del principio rector en la materia, quien contamina paga, se comienza a considerar la obligación, para quien realce un daño por contaminación al medio ambiente, de repararlo. Este principio corre el riesgo de ser mal interpretado, si se entiende (que) quien pague tiene derecho a contaminar. Desde otro punto de vista puede contribuir a la prevención, ya que si los contaminadores potenciales son conscientes de que en caso de contaminar deberán pagar por los daños causados, esto podría servir para incentivarlos a tomar todas las medidas necesarias para evitar la contaminación.”

Expuesta la legislación vigente y un análisis profesional de la misma, se puede considerar que a nivel internacional, si bien hay regulación al no haber sanciones concretas, porque los Estados no quieren perder su cuota de soberanía, no se cumple con la misma. Lamentablemente, esta falta de cumplimiento de la ley se vería reforzada en el ámbito nacional, en general, porque siempre hay saludables excepciones, por una escasa decisión política y falta de sanciones concretas y efectivas. A lo que debería sumarse. algunas deficiencias en el control y muchas veces, la falta de medios y respaldo para llevarlos a cabo. Las herramientas de la Prefectura Naval Argentina La Ley General de la Prefectura, determina que “debe entender en lo relativo a las normas que se adopten, tendientes a prohibir la contaminación de las aguas fluviales, lacustres y marítimas por hidrocarburos u otras sustancias nocivas o peligrosas y verificar su cumplimiento”.

Consecuentemente, las leyes por las que la República Argentina aprobó todos los convenios internacionales mencionados, atribuyen a la Prefectura el carácter de autoridad de aplicación. El Sistema Nacional de Preparación y Lucha contra la Contaminación por Hidrocarburos y otras Sustancias Nocivas y Sustancias Potencialmente Peligrosas (PLANACON), consiste en la presentación del propio Plan de Emergencia por parte de las empresas. La intención es que exista una reacción rápida y eficaz con una coordinación de esfuerzos y medios entre organismos públicos y empresas privadas ante las emergencias, siendo la Prefectura Naval Argentina la autoridad nacional y administradora de dicho sistema. También, en forma anexa, la PNA controla el proyecto “Prevención de la Contaminación Costera y Gestión de la Diversidad Biológica Marina’ (financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial), el cual otorgó a la Prefectura Naval Argentina la participación corno ejecutor de diversas actividades. Sin embargo, como ya se ha visto con anterioridad, las intervenciones de PNA representan solo un porcentaje menor de los derrames y vertidos que estarían ocurriendo en el Mar argentino.

Las dos caras de la moneda

Durante la investigación hemos encontrado una silenciosa labor por parte de la mayoría de los científicos e investigadores, tratando de determinar la real situación en las costas y mares y sugerir cursos de acción. Pero también conocimos las limitaciones por su dependencia del Estado y a las grandes empresas, en las cuáles obtienen sus (untes de ingresos, algunas de esas empresas, además responsables de algunas acciones contaminantes.

También y lamentablemente, la persistencia en algunos sectores del ambiente científico argentino, en actuar de manera meramente académica al momento de plantear situaciones responsabilidades y acciones a encarar.

Fue posible evaluar el buen marco legal, tanto nacional como internacional que se dispone. Con leyes y normativas precisas y actualizadas. Aunque la fuerza de la ley se ve severamente relativizada por la carencia de sanciones concretas, efectivas y rápidas ante la evidencia de ilegalidad. Concretamente, buenas leyes pero que muy pocos cumplen.

También asistimos a una policía del mar, la Prefectura Naval, que cuenta con los recursos legales y eventualmente operativos para desarrollar su labor. Sin embargo, su accionar no ha podido evitar, quizás si acotar, la ocurrencia de hechos de contaminación.

Las empresas involucradas, se mostraron consustanciadas con el cuidado del medio ambiente, expresando además a través de diversos medios, su vocación de proteger en sus emprendimientos recursos y naturaleza. Paralelamente, algunos de sus propios empleados, asisten azorados al incumplimiento de medidas de seguridad laboral y ambiental. Cabe destacar que durante el curso de esta investigación, se solicitó reiteradamente a las empresas con plataformas y boyas petroleras en el mar argentino, información y entrevistas que fueron hasta ahora ignoradas.

Por último, un Estado Nacional que despliega sus recursos humanos, técnicos, comunicativos y económicos con la declamada intención de promover y proteger el medio ambiente marino y costero argentino. Lo concreto, es que hasta ahora, no le ha sido posible demostrado en hechos fehacientes todo ese esfuerzo.

Las leyes sin sanción efectiva, los discursos declamatorios, algunas carencias en el control y fiscalización, y hasta cierta discrecionalidad en la aplicación de las normas de prevención, podrían llegar a ser justificables y hasta cierto punto entendibles, en países que no tuvieran preocupación por la situación de su propio medio ambiente, que no es el caso de Argentina y Uruguay.

Pero las excusas, no protegen o salvan a los miles de animales que enferman y mueren en las costas día tras día y año tras año. Ninguna buena intención sin acción efectiva, ha servido hasta ahora, para proteger los ecosistemas de la intoxicación crónica a que están sometidos desde hace años. De poco ha servido una legislación ambiental de avanzada si no puede detener, juzgar y condenar a los culpables de los crímenes contra el medio ambiente.

La situación, por su gravedad e implicancias inmediatas y futuras, ya no admite discursos emotivos, requiere acciones inmediatas. La muerte está allí, a nuestros pies, acariciándonos con cada ola que llega a la orilla.

Nunca es tarde, pero cuanto antes mejor

La Fundación Patagonia Natural, propuso 9 acciones concretas para atenuar o mitigar la contaminación costera patagónica, en las ‘Recomendaciones Contaminación’, que integra el ‘Plan de Manejo Integrado de la Zona Costera Patagónica” Fase II -Consolidación e Implementación (2003-2009). Seis de las nueve acciones, están referidas a la contaminación por hidrocarburos. Describimos la sencillez de las medidas propuestas:

Relocalización de las rutas de navegación de los buques petroleros en sus viajes entre Patagonia y los puertos de descarga de crudo. Estricto control de los procesos de operación de las boyas de carga y descarga de petróleo por parte de la autoridad de aplicación nacional (Prefectura Naval Argentina) y provincial (Direcciones de Protección Ambiental). Seguimiento de los derrames de petróleo de boyas de carga o actividades relacionadas con esta, o de derrames en alta mar si éste se denuncia. Identificar las causas de los derrames de petróleo en el mar y cuantificar sus efectos desde el punto de vista económico y ambiental. Resolver los vados de competencias o competencias solapadas entre instituciones, rol de la Prefectura Naval Argentina, rol de las direcciones provinciales de protección ambiental. Proveer a los puertos patagónicos, de planes y sistemas de contingencia para derrames, adaptados a las características propias del puerto en cuestión y al tipo de actividad que en él se realiza.

Todas son medidas sencillas, efectivas y realizables. Algunas se han cumplido como el punto 1, otras están en curso de realización y otras, todavía en estudio. Estas medidas sugeridas, tienen real efectividad cuando se realizan en forma conjunta y coordinada. Es escaso su efecto cuando se toman en forma parcial. Por ejemplo, es escaso el beneficio por alejar los buques petroleros de la costa, si en las boyas petroleras se siguen reiterando los accidentes.

Conclusiones

La contaminación por hidrocarburos en las costas argentinas es un hecho incontrastable. Existen otras causales de contaminación, tanto o más importantes que esta y que serán motivo de otra investigación. Hoy es el petróleo, los hidrocarburos en cualquiera de sus formas la que nos ocupa.

Hemos visto, que los datos de laboratorio han sido concluyentes respecto los diversos grados de contaminación costera en distintos puntos de la costa, especialmente en puertos y adyacencias. Asistimos a la constancia de la reiteración de episodios de fauna marina afectada, que quedó demostrada a través de los testimonios de investigadores y documentos científicos publicados.

Ha quedado demostrado también, que la vida marina costera y la salud de esos ecosistemas está en peligro. La contaminación crónica ha quedado demostrada a través de los testimonios de los investigadores. Ellos han mencionado que desde la micro fauna y flora hasta los grandes mamíferos, todo el ecosistema es afectado y se resiente por este tipo de agresión química.

Hemos podido comprobar, que existe una moderna legislación internacional a la que adhiere la Argentina, que proporciona un marco legal adecuado que permitirla acotar y minimizar, la probabilidad y ocurrencia de accidentes o acciones ilegales. También, una legislación nacional que acentuarla la protección nacional del medio ambiente. Pero también comprobamos que la fuerza de la legislación se relativiza porque no contiene sanciones severas y ejemplificadoras a efectuar en tiempo y forma.

Asistimos al testimonio de los responsables de la división especializada en el tema de la Prefectura Naval, quién, de acuerdo a las palabras recogidas en la entrevista, la institución estaria cumpliendo acabadamente con su misión de vigilancia, control y prevención. Y también hemos podido comprobar que El Estado, ha reconocido la existencia del problema de acuerdo a lo expresado en distintos documentos oficiales.

Supimos, que las empresas responsables de la operatoria petrolera en las costas, dicen cumplir con todas las normas y regulaciones nacionales e internacionales de seguridad, protocolos de mantenimiento seguro y cuidado del medio ambiente. Pero lamentablemente ninguna de las empresas a las que se intentó consultar, respondió a nuestras solicitudes para conocer cuáles son esas normas.

Visto lo anterior, entonces cabe reiterarse la pregunta, como es posible que todavía sigan ocurriendo derrames de hidrocarburos, accidentales o ilegales, en las costas argentinas. Ninguna explicación que se quiera expresar, por más convincente que sea, protegerá a la costas de la contaminación, solo los hechos concretos podrán hacerlo.

La responsabilidad marítima y la terrestre

Si se cumpliera efectivamente y por todas las partes involucradas toda la legislación vigente, y además se realizaran todos los controles estipulados, seria bastante improbable que hubiera derrames, accidentales o no, en las costas argentinas. Sin embargo igual ocurren, algunos denunciados y otros no.

Como resultado de este trabajo, hemos visto que los buques involucrados en el transporte de hidrocarburos, de cumplir con las normas vigentes, estarían muy bien controlados por legislación y controles. También hemos visto, que la operatoria de carga y descarga debe cumplir exigentes protocolos de seguridad. Por otra parte, la Prefectura Naval expresa que es prácticamente imposible para un buque verter hidrocarburos al mar en forma subrepticia, por los diversos controles que debe cumplir a bordo y en puerto, y por ser sencillamente anti económico hacerlo. Por lo que el tráfico y la operatoria marítima, probablemente he insistimos, si todos cumplirán con la legislación y normas vigentes, tendría una implicancia relativa en la contaminación crónica. Si, cabe destacar, que toda la actividad marítima deberla asumir la absoluta responsabilidad, cualquiera sea su causa, en los grandes accidentes que, lamentablemente aún se producen. Resulta preocupante que entre barcos sumamente controlados y boyas petroleras de alta tecnología, se sigan produciendo derrames con en Caleta Córdova, para luego concluir que fue una pequeña falla de mantenimiento.

Los análisis de contaminación costera, indican que los mayores índices se sitúan en los puertos y zonas adyacentes. Esas áreas, no cuentan con un control tan estricto como el medio marítimo, a lo que habría que sumarle la descarga de escorrentía y las malas prácticas industriales que posibilitan vertidos directos o indirectos al mar.

Si bien en general, los hidrocarburos presentes en estas descargas pudieran ser considerados hidrocarburos livianos o procesados, no habría que descartar, como en el caso de Comodoro Rivadavia,que también puedan realizarse descargas de crudo contaminado, descartado comercialmente. “… las principales manchas de petróleo se pueden observar en los acantilados costeros, donde los derrames son mayores’, según palabras de la Secretaria de Ambiente de Chubut durante el año 2008.

Es reconocida la liviandad con que en general, toman el cuidado del medio ambiente las empresas en Argentina. Algunas de las que operan en la costa, también podrían aportar su cuota de irresponsabilidad y hasta criminalidad para con la naturaleza.

Un final abierto

Si se cumpliera efectivamente y por todas las partes involucradas, toda la legislación vigente y se realizaran todos los controles estipulados, seria altamente improbable que hubiera derrames, accidentales o no, en las costas argentinas. Sin embargo igual ocurren, algunos denunciados y otros no.

Ninguna explicación que se quiera expresar o justificar ante este problema por más convincente que sea, protegerá a la costas de la contaminación. Solo los hechos concretos y verificables podrán hacerlo.

Walter Raymond — Refugios Naturales

‘Cinta de Moebius: Cinta de Moebius – Wikipedia

Agradecimientos: Al fotógrafo profesional Maxi Jonas, quién cedió varias de sus imágenes para esta nota. Al *fotógrafo independiente de la Patagonia’ que aportó imágenes únicas, a la Lic. Ingrid Lucero de la Fundación Patagonia Natural. Al Dr. José Luis Esteves por su criterioso aporte, al Prefecto Mayor Rubén Oscar Barros Jefe del Departamento Seguridad Ambiental de la Prefectura Naval Argentina y a todos aquellos, que aportaron para esta investigación muy buena calidad de información pero debido a sus tareas solicitaron reserva de identidad.

Fuentes consultadas:

Evaluación de la contaminación por hidrocarburos y metales en la zona costera patagónica. Informes Técnicos del Plan de Manejo Integrado de la Zona Costera Patagónica (Puedo Madryn, Argentina) N° 21 Mónica Gil, Miguel Harvey, Marta Commendatore, Juan Carlos Colombo, José Luis Esteves.

Plan Nacional de Contingencia (PLANACON) Fundación Patagonia Natural — Diversos documentos y estudios Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación “Derrame de petróleo en la costa del río de la Plata” de Claudio Bertonatti, Fundación Vida Silvestre. Febrero de 1999.

“Derrame de Petróleo Afecta a Fauna Marina en Canal de Magallanes Ecocéanos News. Mayo de 2004. Chile. Ministerio de Medio Ambiente de Canadá – Programa de Emergencias Ambientales. Atlas de Sensibilidad Ambiental de la Costa y el Mar Argentino Exploración y explotación petrolera Prefectura Naval Argentina — Contaminación costera — José Luis Esteves. Secretaria de Minería de la Nación — Estudios ambientales base Patagonia — Medio ambiente socio económico y cultural.

Tesis de Maestría ante la Universidad del País Vasco de la Doctora Carolina García — Programa Panamericano de Defensa y Desarrollo de la Diversidad biológica, cultural y social. Bioética.org

Programa mamo para la gestión sostenible de los recursos hídricos de la Cuenca del Plata, en relación con los efectos hidrológicos de la variabilidad y el cambio climático. Comité Intergubernamental Coordinador de los países de la Cuenca del Plata (CIC)

Los impactos de la explotación petrolera en ecosistemas tropicales y la biodiversidad. Elizabeth Bravo. Acción Ecológica Mayo, 2007 Aduana News Periódico jurídico aduanero, transporte y comercio exterior. Archivo Diario 8 día de La Plata. Archivo SIP Secretada de Información Pública de la provincia de Chubut Agencia de noticias OPI Santa Cruz Secretaría de Transporte de la Nación

Presence, distribution, and °ripios of polycyclic aromatic hydrocarbons (PAHs) in sedimenta from Bahía Blanca estuary, Argentina Andrés H. Alias • Alfonso Vazquez-Botello Norma Tombesi Guadalupe Ponce-Vélez Hugo Free Jorge Marcovecchio

2° Censo Nacional de Contaminación Costera de la República Argentina. Informe técnico. Fundación Patagonia Natural

Desarrollo de mapas de sensibilidad para la respuesta a derrames de hidrocarburos.

OMI Organización Marítima Internacional

IPIECA International Petroleum Industry Environmental Conservation Association

ARPEL Asociación Regional de Empresas de Petróleo y Gas Natural en Latinoamérica y el Caribe. Serie de informes. Volumen uno.

Dr. José Luis Esteves Coordinador del área contaminación de la Fundación Patagonia Natural e Investigador del Centro Nacional patagónico (CENPAT- CONICED)

Prefecto Mayor Rubén Oscar Barros, Jefe del Departamento Seguridad Ambiental de la Prefectura Naval Argentina

IFAW, International Fund for Animal Welfare (Fondo internacional para la protección de los animales)

Diario El Patagónico de Comodoro Rivadavia. Archivo Diario Clarín. Archivo. Diario La Nación. Archivo

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