Dunas mirando al sudeste


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Dunas mirando al sudeste

Los ecosistemas de dunas costeras bonaerenses, se encuentran en una delicada y difícil situación debido a las intensas presiones generadas por las diversas actividades humanas. La natural y agreste belleza de la costa atlántica se ha ido perdiendo ante el avance de emprendimientos inmobiliarios y urbanizaciones sin criterio de equilibrio ambiental. Sin embargo, aún es posible preservar amplios sectores de áreas naturales de gran valor biológico y comenzar a instrumentar planes de manejo y recuperación en los sectores destruidos.

Valuación económica de dunas y playas bonaerenses

Los ejercicios de valuación de los servicios ambientales que presta la naturaleza, solo sirven para graficar y difundir la importancia de determinadas áreas, a través de símbolos que todos podemos comprender, el valor en dinero. Sin embargo, los ecosistemas, más allá de los valores económicos resultantes, debieran ser respetados y preservados por sí mismos, por su solo valor biológico y de derecho a la vida de todas las especies y ambientes.

Consideraremos, a modo de ejemplo, solo dos de los varios servicios ambientales que prestan los sistemas de playas y dunas bonaerenses; la protección de costas y la provisión de agua dulce. Sumar, en primer lugar, los recursos económicos invertidos en los últimos 20 años, en las áreas donde no se ha respetado el entorno natural, en obras de defensa costera y reposición artificial de arena de playas socavadas por la acción de las mareas, junto a una proyección de cuantos recursos más serán necesarios en los próximos 20 años para el mismo fin.

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Todos los recursos resultantes, se podrían haber ahorrado y ahorrar en el futuro, con tan solo respetar el natural movimiento de arenas costeras. Construyendo a partir de los por lo menos 500 metros desde la línea de pleamar y respetando dunas y playas. Es cierto que hubiera habido menos emprendimientos inmobiliarios, pero también es cierto que hoy la costa luciría tan atractiva y sana, como a principios del siglo pasado y sin gastar dinero público y privado.

La acción natural de reservorio y filtración de agua dulce, que luego permitirá abastecer en parte a las poblaciones de la costa, representa un valor económico similar a la inversión para instalar varias plantas productoras de agua potable, y contabilizar su funcionamiento y mantenimiento durante años. Sin embargo hoy, donde aún existen dunas naturales, es un servicio gratuito.

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La pérdida de costas, como ya está ocurriendo en el sector costero Norte de Buenos Aires, genera y generará graves daños a la economía regional. Basta recorrer esa costa para ver el deterioro y los esfuerzos por detenerlos, además de descubrir el desencanto en sus habitantes por la situación. Se puede seguir enumerando beneficios económicos, pero la vida, como se dijo antes, vale por la vida misma y no por el dinero que representa.

La playa en movimiento

“Las mareas, los vientos, la cantidad y tipo de sedimentos. La orientación y el perfil costero, y la historia evolutiva de la costa, entre muchos otros factores, determinan una variedad de características geomorfológicas que se alternan en el extenso litoral atlántico bonaerense: acantilados, islas y bancos, marismas y planicies de marea, lagunas costeras, dunas y playas”. Así describen en “Dunas Costeras de la Pampa Austral” la Licenciada Cintia Celsi, Daniel Mac-Lean, Alejandra Yezzi y Magdalena Triches, la compleja conformación del sistema de playas y dunas.

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Destacan también su valor biológico, “Un campo de dunas costeras es un ecosistema sumamente interesante y valioso desde el punto de vista biológico. Muchas especies, entre ellas algunas endémicas, migratorias, amenazadas y vulnerables, encuentran sustento en los distintos hábitats que ofrecen las dunas”.

Playas y dunas, mucho más que arenas

Don Atahualpa Yupanquí decía hace muchos años “… la arena es un puñadito, pero hay montañas de arena…”, frase que sirve para graficar que las playas y dunas costeras, son mucho más que arenas. En varios sectores de la costa bonaerense, existen yacimientos arqueológicos y paleontológicos. Quizás el más conocido es el de Pehuén Có, donde a simple vista se pueden apreciar rastros de los grandes megaterios que habitaran la región. Recordemos que algunos sectores de esas playas, fueron recorridos y fascinaron por sus hallazgos, a Charles Darwin en su viaje con el Beagle.

La flora autóctona de los ecosistemas dunares, a través de las diversas funciones que desempeñan sus distintas especies, permiten la acumulación de arenas y contención de la erosión, protección de la playa y estabilización de dunas, además de crear ambientes únicos para la fauna. Más de 30 especies, algunas de bellísima floración, forman parte de este ambiente único.

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La soledad y quietud de las dunas es solo aparente, una variada fauna de insectos, reptiles, más de 15 especies de aves y varios mamíferos como el Tuco-Tuco y el zorro gris, habitan y forman parte de un ecosistema, al que un eventual daño o falta de alguno de sus componentes, como dunas o algunas de las especies de su flora y fauna, puede desencadenar una acción en cascada que pudiera significar, incluso, la pérdida completa de ese hábitat.

La mala educación y el desprecio, la pareja del verano

No solo la urbanización sin criterio y la forestación sin consideración ambiental, destruyen la costa. El tránsito y diversión en vehículos de doble tracción, especialmente durante la época estival, también afecta gravemente el ecosistema de playas y dunas costeras.

El tránsito reiterado de estos vehículos, compacta la arena y altera su estructura, debilitándola ante la acción de viento y mareas, eventualmente, también pudiera destruir testimonios paleontológicos si estos no estuvieran señalizados. La trepada de vehículos doble tracción en las dunas, aplasta y arranca la vegetación existente o incipiente, quitándole sujeción a la arena y ocasionando la posterior degradación del médano. Además, ahuyenta y mata a la pequeña fauna que habita en la duna (insectos, lagartijas, reptiles, etc.), posibilitando que por esa diversión, se genere un ambiente yermo y en degradación.

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Dunas costeras de la Pampa Austral

Refugios Naturales, ha entrevistado a la Licenciada en ciencias Biológicas Cintia Celsi, (vídeo), especialista en el área y que desarrolla un trabajo continuo desde hace 7 años en la región costera Sur de la provincia de Buenos Aires, en las denominadas, dunas costeras de la pampa austral. En la entrevista, destaca la importancia en preservar la franja de costa que transcurre entre Miramar y Pehuén Có, en la cual menciona especialmente, el proyecto de área natural protegida denominada “Reserva Natural Arroyo Los Gauchos” en las costas de Coronel Dorrego.

En el año 1987, el profesor Rubén Pablo Echeverría dio a conocer el libro “Salven las playas argentinas”, haciendo en ese libro un casi desesperado llamado para preservar, lo que el denominaba “Los médanos de oro” que transcurrían entre San Clemente y Mar Chiquita. Hoy, lamentablemente toda esa región es casi un tapiz de cemento, y la muy estrecha franja de costa aun abierta, se presenta como muy degradada y en algunos sectores, el acceso es prohibido para el público en general.

Tal como se expresara al comienzo en la presentación, aún es posible preservar amplios sectores de áreas naturales de gran valor biológico y comenzar a instrumentar planes de manejo y recuperación en los sectores destruidos. Estamos a tiempo.

Walter Raymond – Refugios Naturales

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